La historia de la compañía de maría

El Colegio Compañía de María Seminario inició su labor educativa en la comuna de Providencia a mediados del siglo XX, respondiendo al crecimiento del sector y a la necesidad de un proyecto formativo integral que acompañara el desarrollo de niños, niñas y jóvenes. Su instalación en la calle Seminario dio origen a su identidad y permitió consolidar una propuesta pedagógica centrada en la formación académica, la vida comunitaria y el desarrollo de valores.

Durante las décadas siguientes, el Colegio vivió un proceso sostenido de crecimiento en infraestructura, niveles educativos y comunidad escolar. Un hito significativo en su historia fue la transición hacia un modelo mixto, que amplió su misión educativa a niños y niñas, fortaleciendo aún más su compromiso con una formación inclusiva y acorde a los desafíos contemporáneos. Este cambio marcó un nuevo impulso en la construcción de una comunidad diversa, participativa y profundamente vinculada a su entorno.

Hoy, el Colegio Compañía de María Seminario es reconocido por su tradición y capacidad de renovarse sin perder su esencia. Su historia refleja un proyecto que combina identidad, innovación pedagógica y una mirada integral del aprendizaje, formando personas críticas, solidarias y comprometidas con el bien común, en coherencia con el sello que ha distinguido al Colegio desde sus orígenes.

Desde 1868 en Chile

Nuestra historia comienza en el siglo XVII, con el sueño de Santa Juana de Lestonnac, fundadora de la Compañía de María Nuestra Señora en Burdeos, Francia. Con una mirada profundamente innovadora para su época, Juana comprendió que la educación era un camino privilegiado para transformar la vida de las personas y de la sociedad. Su gran aporte fue abrir las puertas a la formación de las niñas y jóvenes, convencida de que la mujer debía tener un rol activo en el mundo, iluminada por la fe y el conocimiento.

Ese legado llegó a Chile cuando las primeras religiosas de la Compañía de María arribaron a Santiago. Con valentía y entrega, se insertaron en una sociedad que comenzaba a abrirse a nuevas oportunidades, entregando educación con sentido cristiano, académico y humano.

A petición del Arzobispo de Santiago Rvdo. Rafael Valentín Valdivieso, el 11 de Febrero de 1868 las religiosas del convento de Mendoza llegaron a Chile a fundar un colegio de la Compañía de María o de la Buena Enseñanza, en Molina, Talca. Al no poder concretarse éste, fueron llamadas a Santiago, en donde Don José Joaquín Pérez, Presidente de la República de la época, autorizó con fecha 12 de Marzo del 1868 el establecimiento de la Orden en Chile y posteriormente, el 1º de agosto su establecimiento en Santiago.

Meses más tarde adquieren una quinta en la Av. Portales y es así como el 15 de Mayo de 1869 se da inicio a las clases de lo que sería el primer Colegio de la Compañía de María en Chile, el que fue dirigido por la Madre Marta Regueira.