El pasado jueves 6 de noviembre, nuestra comunidad del Colegio Compañía de María Seminario vivió una celebración profundamente significativa: la Eucaristía del Sacramento de la Confirmación, presidida por Monseñor Álvaro Chordi, Obispo Auxiliar de Santiago.

En esta emotiva liturgia, veintiséis jóvenes y adultos de nuestro Colegio reafirmaron su compromiso con la fe cristiana, recibiendo la unción del Espíritu Santo, que fortalece y consolida el vínculo iniciado en el Bautismo.

La ceremonia comenzó con una procesión llena de simbolismo y alegría, acompañada por cantos interpretados por el coro del Colegio, que invitaron a toda la asamblea a disponerse con recogimiento. Durante la Liturgia de la Palabra, se proclamaron textos del profeta Isaías, de la segunda carta a Timoteo y del Evangelio de San Lucas, que recordaron la presencia viva del Espíritu en quienes anuncian la Buena Noticia y se dejan guiar por Él.

Uno de los momentos más significativos fue la presentación de los confirmandos, realizada por nuestro Director, señor Cristián Pérez Huerta, quien destacó el proceso de preparación y discernimiento vivido por cada participante: un camino libre, voluntario y lleno de sentido, que refleja la profundidad del carisma de la Compañía de María y su vocación de formar personas íntegras, comprometidas con su fe y con la sociedad.

Durante el Rito de la Luz, los jóvenes encendieron sus velas desde el cirio pascual, símbolo de Cristo Resucitado, renovando así sus promesas bautismales. Con emoción y esperanza, cada uno manifestó su decisión de seguir a Jesús y de ser testimonio de su amor en la vida cotidiana.

Posteriormente, Monseñor Álvaro Chordi impuso las manos sobre los confirmandos, invocando los dones del Espíritu Santo —sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios—, y los ungió con el Santo Crisma, sellando este encuentro de fe y compromiso cristiano.

Las oraciones universales, proclamadas por los mismos confirmados, reflejaron las inquietudes y anhelos de una generación que desea servir, cuidar la casa común, vivir la fraternidad y construir un mundo más justo y solidario.

La celebración concluyó con una consagración a María, en la que los jóvenes y sus familias depositaron su fe y sus proyectos de vida bajo la protección de Nuestra Señora, renovando así la invitación de Santa Juana de Lestonnac a “vivir el tiempo de ser luz” en medio del mundo.

Este sacramento representa un hito esencial en la formación integral de nuestros estudiantes, porque los invita a asumir con madurez su fe, a comprometerse con los valores del Evangelio y a proyectar su vida con esperanza, confianza y amor.

Como comunidad educativa, celebramos con orgullo este paso tan importante en la vida de quienes, guiados por el Espíritu, deciden reafirmar su fe y continuar construyendo un camino de vida cristiana en buena compañía.