Con profunda emoción y recogimiento, nuestra comunidad educativa se reunió para celebrar la tradicional Misa e Imposición de la Insignia, uno de los momentos más significativos en el cierre de la etapa escolar de nuestros estudiantes de IV Medio.
La celebración, presidida por el Padre Osvaldo Fernández, reunió a estudiantes, familias, educadores y Hermanas de la Compañía de María, en una jornada marcada por la fe, el agradecimiento y la esperanza. Bajo el lema que nos acompañó durante todo el año -“En Compañía de María peregrinamos con esperanza”-, la Eucaristía se transformó en un espacio para reconocer el camino recorrido y confiar a Dios los nuevos senderos que comienzan a abrirse para cada uno de nuestros jóvenes.
Durante la homilía, se destacó el valor de esta ceremonia como un símbolo de misión y pertenencia. La insignia que cada estudiante recibió de manos de nuestro Director, Cristián Pérez Huerta, y de la Hermana Silvia Coloma, representa el compromiso de continuar viviendo los valores aprendidos en la Compañía de María: el servicio, la fe, la solidaridad y la búsqueda constante de un mundo más humano y fraterno.
Los signos presentados -velas encendidas, semillas, el polerón de la Generación 2025, un mapa mundi y el pan y el vino- expresaron de manera simbólica la luz, el crecimiento, los lazos, la apertura al mundo y la vida compartida en comunidad. Cada gesto fue un recordatorio del propósito que inspira nuestra educación: formar personas integrales, guiadas por la fe y comprometidas con el bien común.
Las palabras de acción de gracias, pronunciadas por los profesores jefes, familias y estudiantes, estuvieron llenas de gratitud y emoción. En ellas se reconoció la labor de los docentes, el acompañamiento de las familias y la huella imborrable que deja la comunidad educativa del Colegio Compañía de María Seminario.
Finalmente, tras la bendición y el envío, nuestros jóvenes fueron llamados a seguir peregrinando con esperanza, llevando consigo la luz de Cristo y la fuerza de María, para seguir construyendo su proyecto de vida con confianza, alegría y compromiso:
“Recibir esta insignia no es solo portar un símbolo, sino asumir una misión: ser testigos del amor, la fe y la esperanza donde la vida los lleve.”
Con cariño y orgullo, deseamos a cada uno de nuestros estudiantes el mayor de los éxitos en esta nueva etapa que comienzan. Que los desafíos que enfrenten en el ámbito académico, profesional y personal sean siempre oportunidades para crecer, servir y transformar el mundo con los valores que los formaron en la Compañía de María.
Confiamos en que serán embajadores del espíritu de nuestra comunidad, llevando consigo la luz, la fe y la esperanza que aquí aprendieron a compartir.
