Con un ambiente de sentido y comunidad, los estudiantes de IV Medio A y B dieron inicio al tradicional programa de Apadrinamiento junto a niños y niñas de Educación Parvularia, una experiencia profundamente significativa que marca el último año de su trayectoria escolar en el Colegio.
Esta instancia, que forma parte de la propuesta formativa del Colegio, invita a los estudiantes mayores a vivir su etapa de cierre desde el servicio, el compromiso y la entrega a otros. A través del encuentro con los más pequeños, los jóvenes asumen un rol activo como guías cercanos, generando espacios de juego, diálogo y acompañamiento, donde el cuidado y la empatía se vuelven protagonistas.
En sintonía con el lema de este año -“es posible acoger y responder a la novedad que Dios nos ofrece”-, el Apadrinamiento se proyecta como una oportunidad concreta para encarnar valores esenciales de nuestra comunidad educativa, tales como la acogida, el respeto y la responsabilidad. En cada gesto cotidiano, los estudiantes de IV Medio se convierten en referentes significativos para sus ahijados y ahijadas, fortaleciendo vínculos que enriquecen a ambas generaciones.
El inicio de esta experiencia estuvo marcado por una liturgia, un momento de recogimiento y sentido que dio comienzo a este camino compartido, cargado de esperanza y propósito. Posteriormente, los estudiantes se reunieron en el Gimnasio, donde se vivió el primer encuentro, generándose momentos profundamente emotivos y llenos de alegría, que reflejaron el espíritu de esta experiencia.
A lo largo del año, las actividades se desarrollarán dentro de la jornada escolar y en espacios resguardados, contando con el acompañamiento de educadoras de párvulos, profesores jefes y los equipos de Formación y Evangelización, Psicología y Convivencia Escolar, quienes velan por el bienestar integral de todos los estudiantes.
El Apadrinamiento no solo representa una oportunidad de servicio, sino también un espacio de crecimiento personal para los estudiantes de IV Medio, quienes, desde la cercanía y el compromiso, aprenden a liderar con sentido, a vincularse desde la ternura y a dejar huella en la vida de otros.
Para los más pequeños, en tanto, esta experiencia es especialmente significativa, ya que les permite sentirse acompañados, acogidos y seguros. El vínculo con sus padrinos y madrinas fortalece su confianza, su sentido de pertenencia y enriquece su desarrollo en un entorno de cuidado y afecto.
Como comunidad, celebramos el inicio de este camino, confiando en que será una experiencia transformadora tanto para quienes acompañan como para quienes son acompañados.
Los invitamos a revisar la galería de imágenes que hemos preparado y que da cuenta de los primeros momentos de este significativo encuentro.
