En el marco de las celebraciones de Semana Santa, nuestra comunidad educativa vivió una significativa jornada conmemorando el Día del Amor Fraterno, una instancia profundamente formativa que convocó a estudiantes educadores en torno al mensaje central del Evangelio: el amor hecho servicio.

La liturgia invitó a la comunidad a reencontrarse con el sentido más profundo de estos días, a partir del lema que nos acompaña este año: Es posible acoger y responder a la novedad de Dios. En este contexto, se recreó el momento de la Última Cena, poniendo en el centro el llamado de Jesús a compartir, acoger y servir a los demás como expresión concreta del amor fraterno.

Uno de los momentos más significativos de la jornada fue el gesto del lavado de manos, inspirado en el relato bíblico del lavatorio de los pies. En esta ocasión, doce integrantes de la comunidad —representando a los distintos estamentos del Colegio— participaron de este signo, guiado por el director, como una expresión visible de servicio, humildad y fraternidad. Posteriormente, delegados de pastoral de los distintos cursos replicaron este gesto entre pares, reforzando el sentido de comunidad y el reconocimiento mutuo.

La celebración continuó con la bendición y el compartir del pan, evocando las palabras de Jesús en la Última Cena. Este gesto, realizado inicialmente por los educadores y luego compartido en cada curso, permitió a las y los estudiantes vivir una experiencia concreta de encuentro, comunidad y gratitud, extendiendo además una oración especial por las familias que acompañan su proceso formativo.

A lo largo de la liturgia, se destacó con fuerza la invitación a hacer vida el amor en lo cotidiano: tratarse con respeto, compartir la alegría, acoger las diferencias y construir juntos un ambiente donde todas y todos puedan crecer y ser felices. De esta manera, el Día del Amor Fraterno se transforma en una experiencia que trasciende lo simbólico, proyectándose como un compromiso concreto para la vida diaria en comunidad.

La jornada concluyó con una oración comunitaria y una invitación a prepararse para la celebración de la Resurrección y la tradicional Fiesta de los Buenos Deseos, reafirmando el espíritu de esperanza que caracteriza este tiempo litúrgico.

Como comunidad inspirada en el legado de Santa Juana de Lestonnac, renovamos nuestro compromiso de educar en el amor, la fraternidad y el servicio, haciendo de cada gesto una oportunidad donde el Evangelio se vive con sentido y profundidad.